Martes, 13 de Noviembre de 2018 12:30 am

Fiscal General de la Nación

 Néstor Humberto Martínez Neira 

Doctor en Ciencias Jurídicas y Ciencias Socio-Económicas de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, especialista en Ciencias Económicas, Derecho Comercial y Derecho de Familia de la misma universidad y Magíster en Sociedades del Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Por más de 36 años se desempeñó como docente en pregrado y postgrado en las facultades de Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Sergio Arboleda, Universidad del Rosario, y Universidad de los Andes. Es reconocido por sus diversas publicaciones en Derecho Comercial y Financiero. Además, fue director del Departamento de Derecho Económico y del postgrado en Derecho de Sociedades de 1987 a 1992, Director de la Especialización en Derecho Comercial del 2007 al 2014 en la Pontificia Universidad Javeriana.

Adicionalmente, desempeñó varios cargos públicos como Ministro de la Presidencia, Ministro del Interior, Ministro de Justicia y del Derecho, Superintendente Bancario, Embajador de Colombia en Francia, entre otros.

“Esta será la Fiscalía de la gente, por la gente y para la gente”

Con este lema, el 1 de agosto de 2016 Néstor Humberto Martínez Neira asumió como Fiscal General de la Nación

“Vamos a derribar el muro existente entre el ciudadano y la Fiscalía. La mitad de las víctimas no acuden a denunciar porque la atención es “complicada” y “demorada”: Néstor Humberto Martínez. Bogotá, 1 de agosto de 2016.

La Fiscalía General de la Nación profundizará los esfuerzos para garantizar el pleno acceso de las víctimas a la justicia penal. Este objetivo estratégico no solo está relacionado con el primer acercamiento de la víctima, sino que incluye disminuir los tiempos de investigación y judicialización de todos los casos para dar una respuesta adecuada en menor tiempo[1].

[1] Direccionamiento estratégico 2016-2020

Plan Bolsillos de Cristal

Estrategia institucional para combatir la corrupción en los sectores público y privado del país.

Fragmento del discurso pronunciado por Néstor Humberto Martínez Neira, Fiscal General de la Nación, en la ceremonia de instalación de la XXIX Asamblea de ANlF. 

La corrupción está deteriorando cada vez más la democracia en lo local, afectando la credibilidad del ciudadano en su institucionalidad más próxima. Si nada se hace, los nuevos protagonistas de la política municipal llegarán a ser gestores de la democracia departamental, como ya ha venido ocurriendo en algunas regiones del país, y ─una vez extendidos a este nivel─ finalmente habrán de capturar la vida nacional para imponer su nueva filosofía en la que “lo público es lo privado de esta clase emergente de la dirigencia nacional”.

Frente a estas dubitaciones tiene que concluirse que la lucha contra este flagelo debe ser sin cuartel. Debe constituir una prioridad dentro de las políticas públicas. En el pasado hemos confiado a la sociedad civil y a la prensa libre la conducción de esta lucha. Pero no ha sido suficiente. A los corruptos no les importa siquiera la estigmatización que producen los titulares de prensa. Por eso, ¡llegó la hora de la justicia! Solo a partir del poder disuasivo de penas condignas, nuestra sociedad podrá recuperar el tejido ético de la Nación. Así ha venido ocurriendo en otras latitudes de nuestra América Latina: Guatemala y Brasil, para citar algunos casos.

Colombia tiene suficientes normas contra la corrupción. Yo mismo promoví como Ministro de Justicia el Estatuto Anticorrupción de 1995 (Ley 190 de 1995). El desafío es aplicarlas y pasar del “dicho al hecho”.

¡No más indiferencia! ¡No más condescendencia! Lo más grave es convivir con esta patología social sin tratamiento de choque, como nos ha venido ocurriendo.