La violencia sexual es un flagelo que puede afectar a cualquier persona, sin importar su género, edad o condición. Por eso, cada caso debe ser abordado con sensibilidad, rigor y un enfoque diferencial, evitando prácticas que puedan generar revictimización.


Garantizar investigaciones serias y procesos judiciales efectivos es fundamental para que las víctimas encuentren verdad, justicia y una forma de reparación, y para que estos delitos no queden en la impunidad. ️