Una fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH profirió medida de aseguramiento, consistente en detención preventiva sin beneficio de excarcelación, en contra de tres exintegrantes de las autodefensas, como presuntos coautores de secuestro simple agravado, tortura en persona protegida y acceso carnal violento en persona protegida, delitos de los que fue víctima la periodista Jineth Bedoya Lima.

Los afectados con la decisión son: Mario Jaimes Mejía, alias Panadero, Alejandro Cárdenas Orozco, alias JJ o John Jairo Restrepo, y Jesús Emiro Rivera Pereira, alias Huevo de Pisca,  privados de la libertad en La Picota de Bogotá.

Así mismo, la fiscal del caso en una primera calificación hizo una aproximación sobre la categoría del hecho y — teniendo en cuenta el material probatorio que figura en el expediente– consideró que se constituiría en un crimen de lesa humanidad.

En la medida en que avance la investigación y en próximas etapas del proceso la Fiscalía General de la Nación adoptará una decisión definitiva.

La apertura de instrucción del proceso se produjo el 5 de agosto de 2011 con la vinculación de Cárdenas Orozco, quien fue escuchado en indagatoria el 13 de septiembre. El 12 de diciembre del mismo año rindió indagatoria Rivera Pereira y el 8 de febrero de 2012 lo hizo Jaimes Mejía.

Citada a la trampa

La investigación se remonta al 24 de mayo de 2000, cuando la comunicadora que prestaba sus servicios al diario El Espectador recibió una llamada de alias Ramiro, para entrevistar al día siguiente en la Cárcel Nacional Modelo a Jaimes Mejía. Bedoya Lima conocedora de la problemática en ese centro carcelario sobre la que había publicado varias notas, aceptó el ofrecimiento.  

En la tarde del 25 de mayo la periodista se encontraba en la puerta de la Modelo esperando la autorización para ingresar. Entonces fue abordada por una mujer que le preguntó si ella era la periodista e inmediatamente un hombre con una pistola apareció por su otro costado. La pareja de secuestradores la condujo a una bodega cercana al penal. En aquel lugar fue golpeada, insultada y vejada.

Posteriormente, sus plagiarios la amordazaron, la ataron de pies y manos y partieron con ella en una camioneta por la vía a Villavicencio. Después de unas horas de marcha el automotor se detuvo en una finca y entonces tres hombres la someten a abuso sexual. Luego, el vehículo reanuda la marcha y el conductor recibe por celular la orden perentoria de liberarla de inmediato.

Bedoya Lima es dejada entre las siete y las ocho de la noche en proximidades al Terminal de Transporte de Villavicencio, un  taxista la lleva al CAI de Catama y de allí es conducida a la Clínica Nuestra Señora del Pilar de la Policía Nacional, donde comenzará su proceso de recuperación física y emocional.

De acuerdo con lo recaudado en la investigación el secuestro lo fraguaron: Manuel Arroyabe y Ángel Gaitán Mahecha, presos en la Modelo, donde estaba en formación el “Frente Capital Modelo”, apoyado por la “Casa Castaño”, e integrado por reclusos del “Bloque Centauros”.

Mediante el secuestro de Bedoya Lima esos cabecillas pretendían dar un escarmiento a los periodistas judiciales del mencionado diario bogotano, quienes en sus escritos se referían a la compleja situación de derechos humanos que se vivía en dicha cárcel.

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