Ocho líderes sociales y religiosos, varios de una misma familia, llegaron desplazados de Arauca a Guaviare huyendo de la violencia. En abril de 2025, fueron citados por las disidencias del frente Armando Ríos de las FARC, en medio de sospechas de colaborar con el ELN, y desaparecieron. Meses después, tras la denuncia de sus familias y la activación del Mecanismo de Búsqueda Urgente, la Fiscalía, a través del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y con apoyo del Ejército Nacional, localizó los cuerpos en una fosa común en zona rural de Calamar (Guaviare).
La investigación estableció que la orden del crimen provino del círculo cercano de alias Iván Mordisco. El hallazgo y la judicialización de cuatro de los señalados involucrados en los hechos representan avances clave, además de verdad y memoria respecto a la muerte de líderes comunitarios y religiosos que trabajaban por la vida y la protección de las comunidades más vulnerables.





