Más de dos décadas debieron transcurrir para que dos familias en Bogotá y Campoalegre (Huila) pudieran reunirse luego de que investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía lograran encontrar a dos personas que estaban desaparecidas y estaban siendo buscadas por sus familias.

En uno de los casos, Miguel Albeiro Velásquez Piñeros, de 52 años de edad, se reunió con su madre, de 86 años, tres de sus hermanos y una sobrina.

Cinco años atrás, a la Fiscalía General de la Nación se acercaron Martha Cecilia Garzón Piñeros, hermana de Miguel Albeiro, y la madre de ambos, María Agueda Piñeros Parra. La intención era informar a la Fiscalía que desde 22 años antes una persona a quien ellos extrañaban mucho había desaparecido. Desde el 17 de agosto de 1989 había desaparecido sin dejar rastro.

Las pesquisas empezaron por toda la zona de Villavicencio (Meta), ciudad de la cual es nativa la persona desaparecida. Sin embargo, no daban resultado. Hasta que el paso de los días llevó a los investigadores a establecer que probablemente era en La Macarena (Meta) el municipio en el cual debían buscar.

Allí, gracias a una enfermera amiga de Miguel Albeiro, este se enteró de que debía ponerse en contacto con la Personería municipal porque los estaban buscando por un asunto judicial. “Pero yo no tengo problemas con nadie”, fue lo que dijo este hombre de baja estatura, cabello encanecido y visibles señales físicas de haber trabajado toda la vida en el campo. Sin embargo, fue a esa oficina y allí le contaron que su familia llevaba años buscándolo.

Después, los trámites, los contactos y el apoyo continuo del CTI, así como de la Fuerza Aérea, fueron fundamentales para alcanzar la meta: lograr un abrazo de parte de la señora María Agueda Piñeros Parra, de 86 años, que llevaba casi tres décadas orando a Dios para que su hijo estuviese perfectamente, aunque “siempre sentí que él estaba bien”, explicó la señora desde el fondo de sus níveos cabellos y la sonrisa bañada de lágrimas por la dicha que le causa tener en sus brazos a su hijo perdido.

“Gracias a la Fiscalía estamos todos en familia”, señaló Miguel Albeiro rodeado por sus hermanos Yader, Míriam Lucía, Róbinson, su sobrina Martha y su madre.

También en Huila

Pólvora, fiesta y gritos de alegría se oyeron en el municipio de Campoalegre (Huila), cuando el señor Antonio Hermosa García logró reunirse con su hija Claudia luego de 20 años de estar desaparecido en el sur del país.

Los investigadores del CTI establecieron contacto con la personera del municipio de El Charco (Nariño) para lograr la publicación en la emisora del municipio del requerimiento de su familia, que denunció la desaparición desde hace varios años. Se había ido desde 1997.

La indagación llevó hasta la vereda Alto del Secadero, donde una persona que allí vive telefónicamente relató que conocía a Hermosa García y que lo había visto en el sector. El plazo de 20 años que su familia llevaba buscando empezaba a llegar a su fin.

El CTI lo contactó y al explicarle las razones del requerimiento, Hermosa manifestó el deseo de contactarse con su hija y demás familiares. Lo demás fue solamente logística y localización. En la fiesta de recibimiento, lo primero que se oyó fueron los voladores y la pólvora.

El director nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, general ( r) Luis Alberto Pérez, manifestó el regocijo de la entidad e invitó a todas las personas que tienen familiares desaparecidos que se acerquen a la sede de la Fiscalía más cercana con el fin de que se puedan iniciar los procesos de búsqueda.

 

AAEA

 

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