El proxenetismo con menores de edad es una de las formas más graves de violencia y explotación, ya que ocurre cuando una persona se lucra al facilitar o promover la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Este delito vulnera de manera directa los derechos humanos de las víctimas y atenta contra su dignidad, seguridad y bienestar.

Además del daño físico y psicológico, el proxenetismo afecta profundamente la integridad y la formación sexual de los menores de edad, dejando secuelas que pueden extenderse a lo largo de toda su vida. Por ello, su prevención y combate son una prioridad para las autoridades y la sociedad en general.

Ante cualquier indicio o conocimiento de este delito, es fundamental denunciar de inmediato. La denuncia permite activar los mecanismos de protección, investigar a los responsables y salvaguardar a las víctimas. Combatir el proxenetismo es una responsabilidad colectiva. ¡Denuncia!