El juicio oral es el escenario de máxima transparencia donde el juez valora las pruebas directamente para alcanzar una certeza más allá de toda duda razonable. En estas audiencias públicas, el juez no decide leyendo informes aislados, sino viendo y escuchando directamente a los testigos para que no le quede ninguna duda sobre lo que realmente pasó.

Es un espacio donde se debaten las pruebas, garantizando el veredicto justo, basado únicamente en lo que se demostró durante el encuentro.