El sabotaje informático es una de las prácticas delictivas más comunes en el mundo cibernético y consiste en la alteración, destrucción o bloqueo intencional de sistemas, datos o redes digitales. Este tipo de ataque puede ser realizado por individuos o grupos con distintos fines, como causar daños económicos, afectar la reputación de una organización o interrumpir servicios esenciales. Sus consecuencias pueden ser graves, ya que no solo comprometen la información, sino también la confianza de usuarios y clientes.
Para evitar ser víctima de esta modalidad, es fundamental adoptar medidas de seguridad básicas pero efectivas, como mantener los sistemas actualizados, utilizar contraseñas seguras y contar con programas antivirus confiables. Además, es importante realizar copias de seguridad periódicas y capacitar a los usuarios sobre buenas prácticas digitales, como no abrir enlaces sospechosos o archivos desconocidos. La prevención y la educación son clave para reducir los riesgos y proteger la información frente a posibles ataques.






