Los hechos materia de investigación
ocurrieron la noche del 22 de junio de 2001, cuando Granados Acuña departía con su
compañero sentimental Amaya Reyes y otros dos hombres, en un apartamento ubicado en el
barrio Comuneros.
Al, parecer, Didier Granados intentó
acariciar a uno de los hombres y este reaccionó violentamente argumentando que no era
homosexual. En ese momento los desconocidos intimadaron a Granados Acuña con un revólver
y un cuchillo, y en una de las habitaciones del inmueble lo obligaron a desvestirse.
El funcionario de la Gobernación le
ofreció dinero a los dos hombres a cambio de que respetaran su vida. Los sujetos le
manifestaron que ellos ya habían recibido un dinero por lo que iban hacer procediendo a
asesinarlo con arma blanca. El Instituto de Medicina Legal confirmó que Didier Granados
recibió 52 puñaladas en diversas partes del cuerpo.
Una vez perpetrado el crimen y cumpliendo
las indicaciones de los homicidas, Alfonso Amaya abandonó el cadáver en ese apartamento
y se despalazó en el vehículo de Didier Granados hasta la localidad de Matanza. En el
trayecto, Amaya Reyes fue interceptado por un grupo de agentes de policía que realizaba
un retén en la vía, y le fue inmovilizado el vehículo porque no tenía los documentos
de propiedad del mismo. En el parte de las autoridades, Alfonso Amaya firmó como Javier
Amaya Reyes y escribió el número de cédula de Didier Granados.
Hacia las 11 de la noche, Amaya Reyes
regresó al apartamento donde se encontraba el cuerpo de Didier Granados. Allí procedió
a lavar las manchas de sangre y envolvió el cadáver en un cubrelecho para luego dejarlo
abandonado en el andén de la puerta de ingreso al edificio. Alfonso Amaya huyó a
Cúcuta.
El 21 de junio último el hoy acusado se
entregó voluntariamente a la Fiscalía seccional de Bucaramanga, y actualmente se
encuentra privado de la libertad en la cárcel Modelo de esa ciudad.