Un
fiscal de la Unidad Nacional Antinarcóticos e Intedicción Marítima, UNAIM, se abstuvo
de imponer medida de aseguramiento y precluyó la investigación adelantada a Germán Bula
Hoyos, por el presunto delito de enriquecimiento ilícito de particulares.
Los hechos que
motivaron la investigación ocurrieron a finales de 1986 y comienzos de 1987, cuando
Gilberto Rodríguez Orejuela estaba detenido en España y su hermano Miguel contrató los
servicios profesionales de Bula Hoyos, para que éste le prestara asesoría jurídica con
el fin de lograr la extradición de Gilberto Rodríguez hacia Colombia.
Tras la práctica de
pruebas y la recolección de testimonios, el fiscal instructor consideró, que
"
los cheques relacionados al inicio de esta resolución, fueron recibidos e
ingresaron al patrimonio del señor Germán Bula Hoyos, como producto de una relación
laboral profesional con objetivos determinados, al establecer los límites de esa
relación contractual, desaparece la posibilidad que el pago de esos dineros, haya sido
producto de una convivencia del indagado con las actividades desarrolladas por su
cliente
".
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