La Fiscalía General de la Nación, con apoyo de la Armada Nacional y el Ejército Nacional, capturó a 18 personas que harían parte de una organización narcotraficante. Las diligencias se cumplieron en Bogotá, Santa Marta, Villavicencio, Medellín y Barranquilla, y en ellas fueron detenidos varios profesionales en química y un ciudadano británico, presunto jefe de la estructura.

Seis incautaciones realizadas en los últimos tres años en diferentes zonas del país, que sumaron algo más de cinco toneladas de cocaína, pusieron al descubierto una nueva modalidad de camuflaje de estupefacientes, en la que los narcotraficantes lograban que la sustancia tuviera la forma, textura y olor de productos como concentrado para perros, alimento para gatos, arena y fertilizantes.

La Fiscalía General de la Nación se dio a la tarea de identificar a los presuntos responsables de la transformación química de la droga y detectar la técnica utilizada para evitar que intentaran sacar cargamentos hacia Europa.

Luego de varias labores de policial judicial avaladas judicialmente, como controles a las comunicaciones, fue posible descifrar el engranaje criminal de la organización narcotraficante que contaba con un grupo de profesionales en química, inversionistas, un equipo logístico que acondicionaba los laboratorios y transportaba el alcaloide, y enlaces que se encargaban de establecer las rutas para la salida de los productos.

La Fiscalía, a través de su policía judicial CTI y con apoyo de la Armada Nacional y el Ejército Nacional, capturó a 18 presuntos integrantes de la red narcotraficante en diligencias simultáneas realizadas en Bogotá, Santa Marta, Villavicencio, Medellín y Barranquilla.

Todos los procesados fueron trasladados a Medellín donde se realizan las audiencias de control de garantías y la Fiscalía les imputó cargos por concierto para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

La caída de El Mono

Entre las personas detenidas está un ciudadano británico identificado como Andrew Mark Deamer y conocido con el alias de El Mono o Marcos, quien al percatarse de la llegada de los investigadores del CTI y de los hombres de la Armada y el Ejército, corrió hasta un closet de madera y se ocultó en una caleta cuyo acceso era en la parte superior del mueble. Al verificar el sistema de video-seguridad, los funcionarios establecieron el lugar exacto donde se escondía el extranjero.

Este hombre sería el cabecilla de la estructura, mantendría contacto directo con el grupo de químicos que desarrollaba el proceso de transformación y, al parecer, se encargaba de buscar personas que financiaran la producción de cocaína. Como fachada, tendría una sociedad exportadora con sede en Barranquilla (Atlántico) que facilitaba la salida de los cargamentos.

El Mono o Marcos fue capturado en una casa de campo en Rionegro (Antioquia) junto a su compañera sentimental, quien sería la encargada de mover el dinero que recibían por el envío de estupefacientes. En la vivienda los investigadores se incautaron de $128.000.000 pesos en efectivo.

Migración Colombia realiza las verificaciones respectivas para establecer la forma en la que Andrew Mark Deamer entró al país, porque no portaba pasaporte ni documentos de identificación, aunque registra visitas a Colombia en 2010.

Entre los demás capturados están:

  • Equipo de químicos

Darling de Jesús Gómez, alias El Doc, presunto jefe del equipo de profesionales, es señalado de dirigir y dar instrucciones a los proyectos de transformación de la cocaína a productos agropecuarios y veterinarios. De acuerdo a las evidencias recopiladas, trabajaría en el laboratorio clínico de un reconocido centro asistencial de Medellín y permanentemente viajaba a zona rural para constatar que los procesos químicos se realizaran correctamente.

A cargo de El Doc estaría Guillermo o Memo, un experto en el manejo de elementos y procesos químicos, quien además diseñaba las máquinas requeridas e instalaba los laboratorios clandestinos para el procesamiento y transformación de estupefacientes. Igualmente, se desplazaba a otros países como Panamá, donde también fueron adecuados laboratorios para la producción. Otros dos presuntos integrantes del equipo de químicos capturados son conocidos como Tavo o El Flaco y El Gordo.

  • Inversionistas

Según la Fiscalía, eran las personas que se sumaban al proyecto ilegal de transformación química de estupefacientes y financiaban el andamiaje de producción. Sobresalen: Carlos Aguirre Babtiva, alias Colgate, capturado en el norte de Bogotá; Jesús Alberto Ríos Mazo; Gustavo de Jesús Tamayo López, alias Mosquito; Boris Olarte Morales, alias Boris; José Ramón Díaz Jiménez, alias José.

  • Grupo logístico.

Sería el responsable del transporte de maquinaria, insumos y elementos necesarios para avanzar en el procesamiento; además, controlaría la salida de la droga hacia los puertos donde era embarcada.

La nueva modalidad criminal

Los indicios recopilados por la Fiscalía General de la Nación permitieron establecer que la organización narcotraficante instalaba laboratorios en zona rural, muchos de ellos en fincas de algunos municipios de Antioquia. Hasta allí llegaba un grupo encargado de la adaptación de maquinaria artesanal, transporte de insumos y elementos necesarios para el procesamiento.

Posteriormente, el equipo químico ingresaba al área, ponía en marcha la transformación de la cocaína en productos veterinarios y agropecuarios, y en dos días salía del lugar. En las incautaciones y controles técnicos realizados se detectó la elaboraron de concentrado para perros, arena sanitaria para gatos, fertilizantes, polvo palmito y cocaína líquida; y la utilización de múltiples sustancias controladas, esencias y colorantes para lograr que el estupefaciente tuviera similitud en forma, olor, textura y apariencia a los productos lícitos.

Luego de la transformación, movían el estupefaciente hasta Barranquilla y, a través de la empresa exportadora del cabecilla de la estructura, presuntamente ponían los cargamentos en países de Europa. Cuando la cocaína era recibida, diversos integrantes  de  la  organización,  en específico los químicos, debían viajar a dichos destinos para revertir el proceso y así extraer el estupefaciente para su comercialización

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